Un antiguo museo agrícola con toque español deja huella en Emiratos

A escasos 500 metros del puerto de Jalid, en el emirato de Sharjah, se encuentra el viejo almacén que la artista española Asunción Molinos ha transformado en un museo para reflexionar sobre la manipulación genética de los alimentos.

Un antiguo museo agrícola con toque español deja huella en Emiratos

El proyecto “Museo Agrícola Mundial” le ha valido a Molinos uno de los tres premios que otorga la Bienal de Sharjah, que celebra hasta el próximo 5 de junio su XII edición bajo el título “El pasado, el presente, lo posible”.

La artista asegura a Efe que con su proyecto pretende difundir “una de las mayores transformaciones de nuestro tiempo: la manipulación genética de los alimentos”.

También quiere “provocar la curiosidad” del público sobre lo que sucede actualmente en los entornos rurales: “El objetivo de todas mis obras es dar a conocer lo que le ocurre al campesinado internacional a través de investigaciones que he realizado sobre la cultura agraria en diferentes países”, añade.

Para plasmar su investigación, ha trasladado la estética del antiguo Museo de Agricultura de El Cairo hasta un almacén en desuso del puerto de Sharjah, que incluso resulta complicado de localizar.

Se encuentra dividido en cinco salas, en las que Molinos ha desplegado todo su discurso jerarquizado visualmente con datos que las multinacionales ofrecen sobre la manipulación de los alimentos y, en la parte inferior y en un segundo plano, hechos reales que contradicen esas teorías.

“Son informaciones diferentes sobre la misma realidad”, subraya Molinos, que comenzó este proyecto hace cuatro años en El Cairo.

Las dependencias están cubiertas de polvo y la información desordenada. “El museo -apunta- sigue la estética de los antiguos gabinetes de curiosidades donde se coleccionaban objetos extraños, pero con información del presente, con datos del siglo XXI sobre el uso de la biotecnología en la alimentación y sus consecuencias”.

Molinos se muestra encantada con la buena acogida de su obra en Sharjah y considera que la Bienal de este emirato es “la segunda más relevante de Oriente Medio y permite acceder a una determinada comunidad internacional del arte y obtener reconocimiento”.

Sobre la difusión artística en países como Emiratos Árabes Unidos u Omán, Molinos opina que “todavía se encuentran en crecimiento; ahora están plantando las semillas para las futuras generaciones que quieran trabajar con el arte”.

El emirato de Sharjah saca no obstante ventaja a sus vecinos: la UNESCO lo nombró Capital Islámica Cultural en 2014, y en 1998 lo declaró Capital del Mundo Árabe.

Periódicamente celebra grandes eventos relacionados con el arte, la Historia y la cultura. En el centro de ese movimiento se encuentra el máximo responsable del emirato, el jeque Sultán al Qasimi, un hombre culto y con formación humanística y científica.

Interesada en la cultura árabe, Molinos trasladó su estudio el año pasado a la capital omaní Mascate, debido a la inestabilidad que reinaba en Egipto.

Sobre esta elección, afirma que entre los países de la región que actualmente se mantienen estables, Omán es “el más cercano al ámbito campesino y agrícola”, el tema de referencia de sus innovadores proyectos.

Marta Pérez Cruzado – EFE

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