El adiós de Klopp, el fin de una era en el Dortmund

La marcha de Jürgen Klopp del Borussia Dortmund al término de esta temporada pone fin a una era en el equipo alemán y en toda la Bundesliga, en los que el joven entrenador puso su marca llegando a desafiar la hegemonía del Bayern.

En su primera temporada al frente del equipo, el Dortmund fue sexto, quedándose por poco por fuera de las competiciones europeas. En la segunda llevó al equipo a la Liga Europa y en la tercera -2010/2011- contra todo pronóstico lo convirtió en campeón. En la cuarta logró el doblete.

La apuesta de Klopp por un grupo de jugadores jóvenes fue vista, en la temporada del primer título, con cierto escepticismo por muchos, sobre todo después de que en la primera jornada el Dortmund perdiera por 2-0 ante el Bayer Leverkusen.

Con el paso de los partidos, sin embargo, fueron llegando los éxitos del Dortmund y la falta de experiencia dejó de ser un argumento.

Tras el título, muchos creyeron que en la siguiente temporada habría un bajón. La marcha de Nuri Sahin al Real Madrid -que tiempo después volvería- era un argumento más para los agoreros. Klopp, sin embargo, tras un comienzo con algunos problemas, logró reinventar al Dortmund.

Al final, la campaña fue todavía mejor que la anterior, hasta tal punto que, después de la final de la Copa de Alemania ante el Bayern en el Estadio Olímpico de Berlín, Karl Heinz Rummenigge reconoció que en ese momento había un equipo en la Bundesliga

“Eso es algo que tenemos que reconocer, valorar y corregir a la mejor brevedad posible”, dijo en esa ocasión Rummenigge.

La “corrección” vino en la temporada siguiente cuando el Bayern, con Jupp Heynckes en el banquillo, ganó el triple para lo cual tuvo que derrotar al Dortmund de Klopp en la final de la Liga de Campeones.

El Dortmund, según han dicho muchos jugadores del Bayern, los había obligado a ser mejores. Y aunque en la Bundesliga el Dortmund fue segundo, el Bayern estaba a años luz.

Para la temporada siguiente el Bayern se llevó, aprovechando una cláusula de rescisión de 37 millones de euros, se llevó a la perla del Dortmund, Mario Götze, lo que fue visto por muchos como un paso para debilitar a un rival directo.

Un año después el Bayern le quitó al Dortmund a Robert Lewandowski. Hasta ese momento, Klopp había tenido una mano mágica para reinventar al Dortmund e incluso tras la marcha de Götze el equipo había mantenido un alto nivel competitivo.

Tras la marcha de Lewandowski, sin embargo, el Dortmund empezó a dar palos de ciego. Los fichajes que se hicieron para cubrir su marcha, el colombiano Adrian Ramos y el italiano Ciro Immobile, no han dado resultado pero además no han tenido casi oportunidades de mostrarse.

El haber fichado a los dos, y no sólo a uno de ello, ha sido visto por muchos como un síntoma de que Klopp no estaba seguro de los fichajes, así como que el delantero centro habitual haya sido otro, Pierre Emerick Aubameyang.

En cierta medida, lo que había ocurrido era que se había agotado un modelo. Klopp había hecho grande al Dortmund a punta de jugadores jóvenes, de descubrimientos en el mercado de fichajes que llegaba al club a bajo costo y de mantener su idea de pensar de jornada a jornada.

Tras el doblete de 2012 las expectativas ya eran otras, la presión había crecido y ya cualquier jugador por el que Dortmund se interesase subía automáticamente de precio.

Históricamente, en la Bundesliga ha sido difícil que un equipo sobreviva mucho tiempo como principal competidor del Bayern. Las historias del Hamburgo, del Werder Bremen y del Bayer Leverkusen así lo muestran.

Ahora el Wolfsburgo parece estar haciendo oposiciones para dejar el vacío dejado por el Dortmund. Sin embargo, la intención del Dortmund es contratacar tras la marcha de club.

El nombre del sucesor de Klopp no ha sido oficialmente dado a conocer, aunque se habla de Thomas Tuchel, que también fue su sucesor en el Maguncia 05.EFE

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