La experiencia no es un grado en Augusta

Como en años anteriores, en la 79 edición del Masters de Augusta no han faltado conmemoraciones, sorpresas, decepciones y pronósticos errados.

La experiencia no es un grado en Augusta

Las festividades comenzaron el domingo con un torneo infantil en el que jóvenes promesas de todo Estados Unidos demostraron su destreza con el putt, el chip y el drive.

Los más recientes ganadores de la chaqueta verde del Masters, como el estadounidense Bubba Watson y el australiano Adam Scott, llegaron también el domingo para entregar los trofeos a los niños y poner a prueba sus habilidades en el temible recorrido de Augusta National.

Durante las jornadas de prácticas, la atención se centró en el regreso de Tiger Woods, que volvía a la competición en Augusta después de varios meses de recuperación física y traumáticos desencuentros con su swing.

Tiger no partía como favorito en las apuestas. Los niños optaron por Bubba Watson, ganador en 2012 y 2014, y los reporteros empezaron a especular con la posibilidad de que el norirlandés Rory McIlroy completara su colección de grandes y lograra el Grand Slam.

Sin embargo, el joven texano Jordan Spieth conmemoró el 58 cumpleaños del difunto Severiano Ballesteros, leyenda del Masters, con una impresionante diferencia de ocho golpes sobre el segundo clasificado en la primera ronda, y la quinta vuelta de su corta vida en Augusta National.

A pesar de la vuelta heroica de uno bajo par del sexagenario Tom Watson, al día siguiente iban cayendo presa de los greenes y los árboles la mayoría de los veteranos con más de una veintena de apariciones en el Masters, como el alemán Bernhard Langer o el español José María Olazabal, ganadores de dos chaquetas verdes.

Mientras tanto, Spieth no se inmutaba y emulaba las hazañas de Woods, McIlroy y Kaymer en grandes anteriores, consolidando tranquilamente su diferencia sobre sus perseguidores. Finalmente, solo el estadounidense Phil Michelson y el inglés Justin Rose lograron seguir la estela de Spieth, que bajo la tutela de su caddie y amigo, Michael Greller, seguía dándose un apacible paseo de buen golf.

A sus 21 años, Jordan Spieth se ha pasado la semana haciendo historia en el Masters con varios récords de resultados imbatidos desde la década de los setenta y ha difuminado en muchos momentos el recuerdo de las hazañas de Tiger Woods.

Como cabía esperar desde las primeras jornadas, la 79a edición del Masters de Augusta ha acabado con un Spieth “enchaquetado” y liderando un grupo de cabeza que, a excepción de Michelson, está formado por jugadores con relativamente poca experiencia en el Masters, como el prodigio japonés Hideki Matsuyama.

Con tres grandes por disputar este año en escenarios históricos, queda por ver si Spieth puede seguir demostrando que la experiencia no siempre es un grado en Chambers Bay, Saint Andrews or Whistling Straits, sedes del Abierto de Estados Unidos, el Abierto Británico y el Campeonato de la PGA.

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