Gobierno ruandés: RDC, Tanzania y Sudáfrica no devuelven genocidas

La República Democrática del Congo (RDC), Tanzania y Sudáfrica, que todavía acogen a hutus huidos tras el genocidio de Ruanda de 1994, “no les están animando a volver” a su país, denuncia el presidente de la Comisión de Desmovilización y Desmilitarización Ruandesa, Jean Sayinzoga.

Gobierno ruandés: RDC, Tanzania y Sudáfrica no devuelven genocidas

En una entrevista con Efe, el responsable de las políticas de reinserción de los genocidas que siguen retornando a Ruanda dos décadas después critica que estos países, y fundamentalmente la RDC, no están colaborando para fomentar la vuelta de los hutus que participaron en las matanzas y sus familias.

Cuando se acaban de cumplir 21 años del holocausto ruandés, en el que extremistas hutus mataron a cerca de 800.000 tutsis y hutus moderados, Ruanda todavía espera la vuelta de unos 200.000 refugiados y otros tantos rebeldes, exiliados principalmente en el este de la RDC.

“Es importante que vuelvan porque es una traición para nosotros, de tipo ideológico, no militar”, aclara Sayinzoga.

Ruanda quiere su vuelta porque, en el exilio, los genocidas y sus descendientes están expuestos a un ideario combativo con el Gobierno del tutsi Paul Kagame, fundador también Frente Patriótico Ruandés que puso fin al genocidio en julio de 1994.

Esa “intoxicación ideológica” les ha echado en brazos de grupos armados y, según Sayinzoga, constituye una gran amenaza para la seguridad de la Ruanda actual y de toda la región, una de las más volátiles del mundo.

“Puedes luchar a nivel militar, pero la ideología es muy difícil de erradicar”, afirma.

Ruanda ha reintegrado a 80.000 excombatientes -entre ellos mujeres y niños- retornados desde 1997, explica Sayinzoga.

En los primeros años, el nuevo Gobierno reintegró a 18.000 exsoldados hutus en su propio Ejército, pero éste se hizo tan grande que fue necesario “empezar a desmilitarizarlos”.

Hoy, asegura, la mayoría ha encontrado un trabajo y se ha adaptado bien a la sociedad ruandesa.

Posteriormente, desde 2001, Ruanda ha desmovilizado a otros 60.000 excombatientes, muchos de ellos antiguos soldados pero también rebeldes de milicias como las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR).

Este grupo, fundado por líderes de la milicia hutu que orquestó el genocidio (“Interahamwe”), siembra el terror a diario entre la población congolesa, pero es también una grave amenaza para Ruanda, asegura Sayinzoga a Efe, en un encuentro durante un viaje realizado con el apoyo de la International Women’s Media Foundation (IWMF).

Tras el exitoso desarme de otros grupos sanguinarios que operan en el Congo, como el M23, se esperaba que el FDLR se rindiera el pasado 2 de enero, cuando expiró el ultimátum dado por un bloque de potencias africanas.

Pero el acuerdo se incumplió y la Misión de la ONU en el Congo (MONUSCO), que iba a supervisar el desarme junto al propio Ejército congolés, abandonó la operación en febrero.

“Ahora el Ejército congolés dice que no necesita su apoyo -de la MONUSCO- y que puede hacerlo por sí mismo”, incide el ruandés.

Y añade escéptico: “Todavía estamos esperando su cooperación”.

La falta de colaboración regional está haciendo que los retornados vuelvan a Ruanda con cuentagotas, lamenta Sayinzoga.

“Ni la RDC, ni Tanzania ni Sudáfrica les animan a venir. Tenemos que negociar, pero no sabemos qué negociar… Alguien que ha cometido un genocidio -en alusión a los rebeldes hutus- está descalificado para negociar”, asevera.

Sayinzoga explica que hay jóvenes en el Congo que sueñan con volver a Ruanda solo para “caminar sobre las tumbas de los tutsis”.

Estas ideas se concretan a veces en acciones reales, según dice: “Hay infiltrados en Ruanda. Recientemente tuvimos un ataque con granada en Kigali… Están intentando operar desde dentro”.

Por eso, el propio Kagame llamó el pasado martes a actuar frente a los genocidas exiliados: “El mundo se apresuró a resolver el problema del M23, pero sigue ignorando a los genocidas que están en la RDC desde hace 21 años”.

Según Sayinzoga, el verdadero “problema” es que la RDC “no siente que hay un problema”, aunque aquellos a quienes están “matando, violando, secuestrado y esquilmando” sean, precisamente, congoleses. EFE

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