A la hija de Kurt Cobain no le gusta Nirvana

La joven Frances Bean Cobain prefiere las melodías del pop británico de Oasis antes que las canciones grunge del grupo de su fallecido padre

A la hija de Kurt Cobain no le gusta Nirvana

La joven Frances Bean Cobain, hija del fallecido Kurt Cobain y de la roquera Courtney Love, no se cuenta entre los miles de fans del grupo de su famoso padre, Nirvana, ya que ella se inclina más por las melodías del pop británico de Oasis.

“En realidad no me gusta demasiado Nirvana… Lo siento por la gente del equipo promocional del sello Universal. Pero a mí me gustan más Mercury Rev, Oasis, The Brian Jonestown Massacre…”, explicó Frances a la revista Rolling Stone.

A pesar de no ser una gran admiradora de sus melodías grunge, la joven reconoce que reunirse con los antiguos compañeros de banda de su padre fue una experiencia “maravillosa”.

“Dave Grohl, Krist Novoselic y Pat Smear vinieron a la casa donde vivía en aquel entonces. Fue la primera vez que todos los componentes de Nirvana se volvían a reunir en mucho tiempo. Y todos experimentaron algo que a mí me gusta llamar ‘la experiencia K C’, que quiere decir que, cuando me miran, ven a Kurt. Cuando me miraban podías notar claramente que para ellos era como ver un fantasma. Pero me alegro de que vinieran, fue una experiencia maravillosa. Fue como una reunión de Nirvana con una persona menos. Aunque el legado de Kurt sí estaba allí”, añadió.

A pesar de que Kurt Cobain se quitó la vida cuando Frances tenía apenas 19 meses, la joven -que está comprometida con el músico Isaiah Silva- reconoce que le ha resultado imposible escapar a la alargada sombra de su padre.

“Tenía unos 15 años cuando me di cuenta de que no podía escapar de él. Incluso cuando iba en el coche con la radio encendida, mi padre estaba ahí. Su legado es inmenso, nuestra cultura está obsesionada con los músicos muertos. Nos encanta ponerlos en un pedestal. Si Kurt hubiese sido sencillamente otro tipo que abandonó a su familia, las cosas habrían sido diferentes… Pero no lo fue. Inspiró a la gente para que le pusieran en un altar, para que le convirtieran en San Kurt. Se hizo aún más famoso tras su muerte de lo que nunca fue en vida. Parecía imposible que se hiciera más grande, pero lo hizo”, concluyó.

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