Latinoamérica sigue sufriendo niveles elevados de vulnerabilidad

La coordinadora de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Uruguay, Denise Cook, afirmó hoy que la población latinoamericana continúa sufriendo niveles elevados de vulnerabilidad que ponen en riesgo los avances logrados y apostó por nuevas políticas redistributivas que profundicen en los mismos.

Latinoamérica sigue sufriendo niveles elevados de vulnerabilidad

“Se requiere una nueva generación de políticas redistributivas que profundicen los logros y fortalezcan los vínculos entre el ingreso y las restantes dimensiones de bienestar”, explicó Cook durante el III Foro Iberoamericano de Estudios del Desarrollo, que se celebra en Uruguay con la presencia de 200 expertos de 14 países.

El encuentro reúne a quienes llevan adelante debates en relación con los avances y nuevas formas de entender el desarrollo, desde las dimensiones de la calidad de vida, la inclusión social y la sustentabilidad, en el marco de la acción pública y las experiencias exitosas a nivel local.

Cook, que representa también al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), recordó que en el mundo más del 15 % de la población es vulnerable a la pobreza multidimensional, que casi el 80 % de la población carece de protección social integrada y que alrededor del 12 % sufre de hambre crónica.

“El desarrollo humano supone ampliar las capacidades para incrementar las libertades actuales y futuras de las personas. La situación donde estas capacidades se pueden ver amenazadas en el futuro lo conocemos como vulnerabilidad humana”, explicó.

En el acto, celebrado en el Centro de Formación de la Cooperación Española en Montevideo, participaron también el vicepresidente de Uruguay, Raúl Sendic, el representante del Comité de Coordinación de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo, Luis Gutiérrez y el embajador de España, Roberto Varela.

“Justamente el gran desafío que tenemos es encaminar al Uruguay hacia el desarrollo”, expresó Sendic en declaraciones a Efe, y remarcó que para que el desarrollo del país sea sustentable, el papel de la planificación a largo plazo es fundamental.

A su juicio, la generación de nuevas capacidades como la educación, la formación y la capacitación de todos los recursos humanos de los que dispone, son necesarios para abordar “una mayor complejización” de los procesos productivos y de la economía.

Estos permitirían a Uruguay no solamente ser proveedor de materias primas al mundo sino también “de productos elaborados e industriales con mayor conocimiento”, agregó Sendic.

Por su parte, Cook indicó en su intervención que en América Latina, “a pesar de los importantes avances”, se evidencia que las mejoras en educación y vivienda han sido “bastante menos intensas que en materia de ingresos”. “Y Uruguay no es ajeno”, consideró.

La ampliación de las libertades, requiere, en su opinión, de estructuras productivas compuestas por sectores de alta intensidad tecnológica y patrones de inserción internacional sensibles a las fluctuaciones del ciclo económico.

“La reducción de una brecha tecnológica requiere la participación de un número creciente de personas en actividades con alta carga de trabajo especializado y dicha participación no es viable por los niveles actuales del logro educativo en América Latina ni tampoco en Uruguay”, agregó la representante de la ONU.

“Nos encontramos en un momento histórico extremadamente propicio para utilizar las ganancias derivadas de un largo periodo de crecimiento económico, para poder reducir la vulnerabilidad y avanzar en la sostenibilidad del desarrollo humano”, añadió Cook.

Esta intervención se enmarcó en el cierre del Foro en Montevideo, que se celebra desde el pasado lunes y que clausurará este jueves, en la ciudad de Tacuarembó.

Además, Cook apostó por la creación de capacidades para reducir las posibilidades de caer en la situación de pobreza.

“Solamente con ese cambio de paradigma podremos afrontar los nuevos desafíos y garantizar mayores niveles de desarrollo humano”, matizó.

La actividad es organizada por la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo junto al Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración de la Universidad de la República y cuenta con el apoyo del PNUD y el Centro de Formación de la Cooperación Española en Montevideo. EFE

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