Loma de San Jerónimo vive con fervor la Semana Santa

Actores profesionales y vecinos representaron este Viernes Santo en el barrio Loma de San Jernónimo un violento Vía Crucis junto al coro paraguayo de los “estacioneros”, cofrades que mantienen una tradición que se viene transmitiendo de padres a hijos desde hace casi un siglo.

Loma de San Jerónimo vive con fervor la Semana Santa

Los “estacioneros” ocuparon la calle del barrio más antiguo de Asunción, vestidos de blanco y mezclados con los vecinos, acompañaron con sus cantos que parecen lamentos la seria escenificación de la pasión y muerte del Nazareno.

También conocidos como “pasioneros”, son con sus andares descalzos y su uniforme blanco y negro, cruzado en el torso por una cinta lila, los principales protagonistas del Vía Crucis que se celebra en la Loma, uno de los escasos barrios asuncenos que conservan el espíritu vecinal.

Varios centenares de vecinos rodeaban, sin perder de vista un minuto, la escenificación del Vía Crucis: Los romanos cargan sobre Jesús una pesada cruz de madera, él grita y se lamenta, pero a cambio recibe latigazos de los soldados que le escoltan.

Sigue caminando por el empedrado de la colina que aloja la Loma, se cae y los soldados le levantan. Los niños del barrio, sus madres y vecinos jalean al comienzo los golpes impostados, pero pronto comienzan a pedir clemencia para el actor que se retuerce en el suelo tratando de levantarse a cada rato.

Los hogares adornados con el Pindo, la hoja de palmera que una vez trenzada les protegerá todo el año, se convierten en el escenario del principal episodio de la mitología cristiana.

Los actores interactúan con las puertas de las casas y con los asistentes que disfrutan del hasta hace poco degradado barrio, que gracias al impulso a la cultura dado por sus vecinos se ha convertido en un curioso destino turístico asunceno.

El evento concluyó con la crucifixión a la luz de la luna en un parque cercano, rodeada de antorchas listas para la ocasión.

Como rasgo diferenciador de otras expresiones católicas similares, los “estacioneros” cantan a capella unas letanías en español y en guaraní que han sobrevivido desde los tiempos en que los primeros misioneros católicos se adentraron en Paraguay.

Es el “Purahei Jahe’o”, un repertorio compuesto por unas 24 canciones que son el testimonio del influjo de esas órdenes religiosas.

Para el domingo, y como punto final de la Semana Santa, los inquietos vecinos de la Loma han organizarán un festejo pascual con música y cantos, explicó a Efe el encargado de la oficina de turismo del barrio, Andrés Manuel Echaue. EFE

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