Irán olvida las tensiones nucleares para cumplir con tradiciones de Año Nuevo

Los iraníes olvidaron hoy por un momento la tensión de sus negociaciones nucleares con las potencias mundiales y se relajaron con la celebración del Sizdah Bedar, un día en el que millones de familias salen a parques y jardines para cumplir la tradición que pone fin a los festejos del Año Nuevo persa.

Irán olvida las tensiones nucleares para cumplir con tradiciones de Año Nuevo

Esta costumbre se impuso a cualquier preocupación y llevó a los iraníes a responder a una milenaria práctica que les lleva a pasar el día 13 del mes de farvardín del calendario persa entre la naturaleza para eliminar todo pensamiento negativo y salir al exterior para alejarse de la mala suerte el año entrante.

Mientras, los representantes iraníes mantienen tensas negociaciones con las potencias del Grupo 5+1 (China, EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia más Alemania) para encontrar una solución al problema del desarrollo nuclear de su país y las sanciones económicas que lastran su economía, algo que puede ser determinante para su futuro, los ciudadanos optaron por salir a jugar a la pelota, dormir la siesta o fumar un narguile, todo al aire libre.

Por unas horas, las ansiedades que los iraníes habían demostrado por estas negociaciones quedaron completamente al margen de su vida para permitirles cumplir con una práctica que celebra la llegada de la primavera y el renacimiento de la vida.

Precisamente, en el contexto internacional de un posible nuevo comienzo de las relaciones de su país con Occidente, si se alcanzara un acuerdo por la espinosa cuestión nuclear, fue la ausencia de preocupación y el buen humor imperante en las calles del país la que más llama la atención en la jornada.

Y es que la idea general de esta fecha es la de pasar un buen rato con la familia y amigos, disfrutar y empezar así el año de la mejor manera posible, como dijo a Efe Yasamin Zahra, una niña de ocho años fascinada con un día en el que “la gente monta tiendas de campaña, y sale a pasarlo bien” con sus familias.

Tanta tranquilidad en un contexto determinante para el futuro iraní se debe a que “la gente ve que todo va positivo” y siente que “se llegará a una conclusión” favorable para todos, apuntó a Efe Amir Masudnia, un hombre de 34 años que acudió a pasar el día tumbado en un parque del norte de Teherán.

Nilufar Houseiní, una joven iraní residente en Alemania que acampaba con su familia en un parque teheraní, también destacó el buen ambiente de hoy y lo vinculó “a las buenas previsiones que los iraníes tienen sobre su futuro”.

“No hay necesidad de estar con estrés por las negociaciones. Claro que es una preocupación para todos, pero también está esta felicidad de celebrar todos juntos. Nosotros estamos siempre juntos, vemos que hay un buen futuro y vivimos siempre con esperanza”, añadió.

Entre las tradiciones de la jornada, además de la de reconciliarse con la naturaleza, se encuentra la de poner en el agua de ríos y fuentes brotes de cereales y legumbres, unas plantas que las familias iraníes tienen en sus casas desde el primer día del año persa (21 de marzo) y que simbolizan el renacimiento.

La costumbre exige hacerle un nudos a estos brotes antes de ponerlos en el agua y pedir deseos con la esperanza de verlos cumplidos a lo largo del año.

También es el día de liberar en fuentes y ríos a los pequeños peces de colores que constituyen otro de los símbolos de estas fiestas, una acción con la que se busca atraer a la buena suerte.

El día de Sizdah Bedar es la última de las celebraciones que se realizan por el Año Nuevo persa, el Nouruz, y constituye el inicio del año laboral, tras 13 días de vacaciones en las instituciones educativas y en la mayoría de las oficinas públicas.

Las tradiciones del Nouruz se remontan hasta hace más de 2.500 años y se siguen practicando hoy en día en la República Islámica, pese a su profundo simbolismo y relación con los cultos anteriores al islám que practicaban los persas. EFE

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