Casos de corrupción en Portugal acaparan el “prime time”

Los casos de corrupción monopolizan toda la atención informativa en Portugal desde hace meses y no abandonan el “prime time” en un país poco acostumbrado a la magnitud de algunos de estos escándalos.

Casos de corrupción en Portugal acaparan el “prime time”

Desde el pasado verano los portugueses no ganan para sustos, con la aparición de una presunta lista VIP de contribuyentes en el seno de la Hacienda lusa -de la que formarían parte desde cargos públicos y políticos hasta empresarios y banqueros- como último ejemplo de esta “tendencia”.

Primero fueron las ramificaciones de la llamada operación “Monte Branco” -el mayor caso de fraude fiscal y blanqueo detectado en el país-, después el hundimiento del Grupo Espírito Santo, más tarde la detección de una trama dedicada a facilitar visados a extranjeros y como gran colofón el encarcelamiento del ex primer ministro socialista José Sócrates.

Tanto la caída del Espírito Santo como la investigación a Sócrates continúan dando titulares a diario y marcan parte de la agenda política en un año clave debido a las elecciones legislativas programadas para principios de octubre.

Un estudio publicado en Portugal el año pasado confirmó que la satisfacción de sus ciudadanos sobre el estado de la democracia ha disminuido en este período, con la desconfianza hacia los partidos políticos como rasgo más destacado.

La aparición de continuos escándalos coincide con el momento en que el país salió con éxito del rescate financiero después de tres años marcados por la austeridad, durante los que apenas se registraron casos de corrupción de calado.

“Existe la percepción de que las cosas se han deteriorado”, asume en declaraciones a EFE el presidente de la asociación cívica portuguesa Transparencia e Integridad (TIAC), Luís de Sousa, quien habla de una población “hipersensible”.

“Igual que es bueno que haya un proceso para tomar mayor conciencia de estos problemas, a veces puede producirse un exceso y corremos el riesgo de que la gente crea que la corrupción está por todos lados y que no hay salvación”, alerta De Sousa.

En su opinión, el alud de escándalos registrado puede ser también una señal positiva que apunte a una mejora en la Justicia, un criterio compartido por otros especialistas lusos, que recuerdan las altas tasas de archivo de causas de este tipo en el pasado.

A nivel económico, el caso que más repercusión tiene es el de los Espírito Santo, una de las familias más ricas y poderosas del país, que controlaba un enorme conglomerado empresarial y cuyas deudas -ocultas hasta el último segundo- acabaron por hacer que se desmoronase también el banco BES, perteneciente a ese mismo emporio.

El Parlamento abrió una comisión de investigación para esclarecer lo ocurrido y, durante cuatro meses, ha escuchado a los protagonistas y sus declaraciones, retransmitidas en directo por televisión.

Todas las miradas recaen en Ricardo Salgado, presidente del BES durante 22 años y líder de una de las cinco facciones familiares al frente del Grupo, quien al mismo tiempo está relacionado con el mayor caso de fraude fiscal y blanqueo de la historia del país.

De hecho, por ese proceso fue detenido y luego puesto en libertad bajo fianza de tres millones de euros a la espera de juicio.

Del lado de la política, las continuas filtraciones a los medios sobre el conocido como “Caso Sócrates” son portada habitual mientras el que fue jefe del Gobierno socialista entre 2005 y 2011 continúa en prisión preventiva desde hace más de cuatro meses.

Acusado oficialmente por su presunta participación en “operaciones bancarias, movimientos y transferencias de dinero sin justificación”, la prensa apunta a una fortuna superior a los 20 millones de euros que escondía a través de un testaferro.

Tampoco el actual Ejecutivo, de signo conservador, se ha visto inmune a los escándalos y en las últimas semanas su líder, el primer ministro Pedro Passos Coelho, admitió haber contraído deudas de varios miles de euros con Hacienda en el pasado “a veces por distracción, otras veces por falta de dinero”.

Y una investigación interna dirigida a averiguar quién divulgó el pasado fiscal de Passos Coelho destapó la existencia de una lista de contribuyentes VIP en Hacienda que contaban con especial protección, ya que el acceso a sus datos fiscales por parte de los trabajadores era controlado “en línea” y quedaba registrado.

Este incidente es la hasta ahora última “estrella” del debate político en un Portugal cuyos ciudadanos se muestran desencantados con el funcionamiento de las instituciones, aunque de momento ese hartazgo no se refleje ni en protestas ni en la aparición de nuevos partidos, como sí ocurre en otros países de su entorno. EFE

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