Miles de fieles acudieron a las iglesias para la bendición de ramos

En la Catedral de Asunción, el acto más emblemático del Domingo de Ramos, que se celebró ayer estuvo presidido por el arzobispo de la capital paraguaya, monseñor Edmundo Valenzuela, quien junto a varios sacerdotes bendijo los ramos y la hojas de palma que alzaban cientos de personas a la entrada del templo, erigido en 1845.

Miles de fieles acudieron a las iglesias para la bendición de ramos

Después, el arzobispo se dirigió por ese pasillo de palmas hacia el interior de la abarrotada Catedral, donde presidió la misa, seguido de la imagen de Jesús a lomos de un burro que era transportada por varios fieles.

La escena fue común en muchas ciudades y localidades de Paraguay, país de mayoría católica y que tiene en el “ñemongarai”.

El “pindó” utilizado en Paraguay es una especie de palma que ya tenía un significado religioso en la cultura guaraní antes de que los españoles introdujeran el catolicismo, según dijo a Efe la historiadora paraguaya Margarita Miró.

“Se utilizaba para marcar los cuadrantes en el espacio físico. Pero hay otro relato de la mitología guaraní que habla de cómo los sapos roban el fuego de los dioses, tragando un carbón encendido, y luego lo entregan a los humanos y lo depositan en un cuenco de pindó”, ilustró Miró.

Según la historiadora, los religiosos llegados de Europa utilizaron también en Paraguay las creencias autóctonas para elaborar sobre ellas los símbolos en que se basaría su estrategia de evangelización.

Añadió que, en un principio, quienes trenzaban las hojas del “pindó” eran los varones, ya que eran también ellos los encargados de las labores de cestería con ese material, mientras que las mujeres guaraníes se dedicaban a la cerámica.

Sin embargo, hoy las cosas parecen haber cambiado, puesto que la explanada de la Catedral de Asunción estaba ocupada por mujeres que vendían ramos de “pindó”, con precios que oscilaban entre los 3.000 guaraníes (0,60 dólares) y los 5.000 guaraníes (un dólar).

El precio más caro correspondía a los ramos trenzados con la hoja de palma y adornados con romero, ruda y la siempreviva (Ghomprena globosa), que también tiene propiedades medicinales y que debe su nombre a la longevidad que alcanzan sus flores.

Miró acotó que las hojas de la palma bendecidas pasan luego a los hogares de los creyentes, donde, según la tradición, brindan su protección contra todo tipo de males hasta la próxima Semana Santa.

Foto: Antonio Valdivieso

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