Cien años del gran Arsenio Erico

Hoy se recuerda cien años del nacimiento del mejor jugador paraguayo de todos los tiempos y una leyenda que permanece como máximo goleador de la competición de Argentina, donde desarrolló la mayor parte de su carrera.

Cien años del gran Arsenio Erico

En Asunción, donde vino al mundo un 30 de marzo de 1915, los principales diarios rememoran desde hace días la figura de “El Mago”, uno de los muchos sobrenombres con los que fue apodado Erico, quien falleció en 1977.

La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) le dedica también un laudatorio en su página web, recuperando unas declaraciones de Alfredo Di Stéfano en la que califica de “artista” al delantero asunceno.

“Para mí, (fue) un malabarista de circo, un artista. Perdón, un gran artista”, es la definición que Di Estéfano hace de Erico en esa página.

Erico, cuya familia era de origen italiano, comenzó su carrera futbolística a los 15 años en las filas de Nacional.

Dos años después estalla la Guerra del Chaco y Erico, sin edad para enrolarse, integra una selección para recaudar fondos para los soldados heridos en el frente.

La gran oportunidad llama a sus puertas en 1934, cuando es fichado por Independiente de Avellaneda, el club en el que alimentaria su leyenda.

Allí hizo gala y epopeya de su arte hasta 1946, con una interrupción de un año, en 1942, en el que militó en la liga paraguaya con la casaca de Nacional

Durante su etapa con Independiente, Erico hizo 295 goles, lo que todavía le convierten en el máximo goleador del fútbol argentino.

Querido y admirado en Argentina, las autoridades le ofrecieron una fuerte suma para obtener la nacionalidad de ese país, y así poder jugar en esa selección en el Mundial de Francia de 1938.

Sin embargo, cuentan las crónicas que rechazó la oferta por sentirse paraguayo hasta la médula.

Y es a Paraguay donde regresa tras poner fin en Argentina a su brillante carrera como jugador. Lo hace como técnico de Nacional, en 1949, y de Sol de América en 1957.

En 1970 recibió el homenaje de la liga paraguaya de fútbol con un partido entre las selecciones de Argentina y Paraguay en el estadio Defensores del Chaco, que finalizó con empate a un gol.

En 1977 Erico sufrió una complicación sanguínea en su pierna izquierda, que hubo de ser amputada, y el 23 de julio de ese año fallecía debido a un paro cardiaco.

Sus restos descansan en el Defensores del Chaco, y su memoria se eterniza en el estadio del equipo de sus amores, Nacional, que tiene en Erico a su principal icono.

Y cobra vida en estas líneas de un enamorado del fútbol como el escritor uruguayo Eduardo Galeano, las cuales saca a relucir la página de la Comenbol para ensalzar a Erico.

“Él tenía, escondidos en el cuerpo, resortes secretos. Saltaba el muy brujo sin tomar impulso y su cabeza llegaba siempre más alto que las manos del arquero, y cuando más dormidas parecían sus piernas, con más fuerza descargaban de pronto latigazos al gol” / EFE

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