El mundo de plastilina de Wallace y Gromit se instala en París

Wallace y Gromit, un inventor un tanto descuidado que adora el queso y su sufrido perro labrador, han instalado su mundo de plastilina en el Museo del Arte Lúdico de París, que consagra una exposición a los estudios británicos Aardman, laboratorio de cine de animación que les dio vida.

El mundo de plastilina de Wallace y Gromit se instala en París

La inédita muestra “Aardman, el arte que toma forma” reúne hasta el próximo 30 de agosto medio centenar de personajes y decorados auténticos, creados a mano y empleados en producciones de esos estudios especialistas en la técnica del stop-motion, padres de “Wallace y Gromit” y “Chicken Run: Evasión en la granja”.

El tributo parisino a Aardman, casa fundada a inicios de los años 70 del pasado siglo, coincide con la promoción de su última película, “Shaun the Sheep”, que traslada de la televisión a la gran pantalla las hazañas de un rebaño de ovejas que intentan romper con su aburrida rutina cotidiana escapándose a la gran ciudad.

La cinta, que aspira a convertirse en uno de los títulos de animación más aplaudidos del curso, es obra de Richard Starzak y Mark Burton, recientemente premiados con el Cartoon Tribute a la mejor dirección europea del año.

Los decorados de esa película, junto con las estrafalarias máquinas de Wallace, el huerto de Gromit o los ingenios de la rebelión en la granja de “Chicken Run” son los protagonistas de la muestra parisina, toda una oda a la minuciosidad.

La exposición sirve para descubrir el enorme trabajo que requiere cada segundo de cine animado con stop-motion, que consiste en fabricar artesanalmente los decorados a escala y modelar en plastilina o masilla los personajes, que se modifican a mano fotograma a fotograma.

Un animador profesional emplea una jornada de trabajo para completar uno o dos segundos de metraje animado.

La exposición incluye más de 400 bocetos, story-boards y cortometrajes de humor para recrear un universo creativo que toma el relevo de la muestra “Pixar, 25 años de animación”, dedicada a la casa estadounidense que alumbró “Toy Story”, “Wall-E” o “Monstruos”; y de la exposición “Superhéroes de Marvel”, que invitó a París a Spiderman, a Hulk y al Capitán América.

“Se pueden ver las ideas detrás de las películas que hacemos. Como tienen apariencia de tres dimensiones, la gente se olvida de lo importante que son los dibujos. El dibujo es gran ejercicio para los animadores, porque requiere observación”, explicó en la inauguración Peter Lord, que en 1972 creó los estudios Aardman junto con David Sproxton.

Antes de fundar su pequeña empresa, Lord y Sproxton, dos amigos que se habían conocido en el colegio, rodaron sus primeros cortos a los doce años, en la cocina de sus padres.

Más adelante filmaron una cinta de animación que sedujo a la BBC con un personaje llamado Aardman, que dio nombre a los oscarizados estudios de Bristol, Inglaterra, que con los años se ganaron una merecida butaca propia en la historia del cine.

Por aquel entonces se cruzó en su camino Nick Park, un chico algo más joven que el dúo original y que también se había lanzado a filmar cortometrajes animados en la adolescencia temprana. Tras un primer trabajo para Aardman, Park creó a Wallace y Gromit, que todavía hoy es la gran franquicia de los estudios.

El humor universal de ese silencioso tándem de plastilina acarreó un éxito de público y crítica y sentó las bases para el desarrollo de la casa.

Pero el gran salto global llegó con “Chicken Run”, una coproducción de Aardman con los estudios Dreamworks fundados por Steven Spielberg que se estrenó en el año 2000 con un presupuesto de 45 millones de dólares.

La película recaudó más de 220 millones de dólares y marcó el récord absoluto de la firma británica, que con ese éxito abrió la senda de otras taquillas millonarias como “Flushed Away” (Ratónpolis), en 2006, y “Arthur Christmas”, en 2011.

La casualidad -o tal vez la causalidad- ha hecho que la exposición se inaugurase en los mismos días en que se celebra el 120 aniversario del nacimiento del cine, cuando a finales de marzo de 1895 los hermanos Auguste y Louis Lumière rodaron y proyectaron un cortometraje de 46 segundos conocido como “La salida de la fábrica Lumière en Lyon”. EFE

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