Cartes intenta justificar la entrega gratuita de la energía paraguaya de Itaipú

Parlamentario del Mercosur y ex Coordinador de la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricos (2008-2012).

 

Desde el importante avance en la defensa de la soberanía paraguaya en Itaipú, mediante el acuerdo Lula – Lugo del 25 de julio del 2009, nada se ha hecho para avanzar o siquiera defender la soberanía y los intereses nacionales en Itaipú. Cartes, a través de la Dirección Técnica (DT) paraguaya de Itaipú**, intenta explicar que el Paraguay es el que más usó –59% dice la DT– la energía del embalse de Itaipú durante la aguda escasez de energía en el Brasil. Un absurdo.

Es como si, ante una aguda escasez de petróleo en Europa, continente importador, la venta al mercado de reservas estratégicas de Arabia Saudita, país exportador, fueran para satisfacer el mercado árabe, y no el de Europa. Sería una tomadura de pelo. Con el agua del embalse de Itaipú –una verdadera reserva estratégica– Cartes (la DT de Itaipú) nos quiere convencer que se usó tal reserva estratégica más para el Paraguay que para el Brasil. Sería tan sólo un chiste de mal gusto, si es que no estuviera en juego nada menos que la soberanía nacional e importantes ingresos no percibidos por el país (que otros países como Argentina no dudan en obtener).

Es cierto, como dice la DT de Itaipú, que el Brasil utilizó el agua binacional de Itaipú sin pagarle nada al Paraguay desde 1999, principalmente en el 2001/2, y hasta el 2008/09, en este último caso por decisión unilateral de Mateo Balmelli, lo que entonces fue criticado por al Viceministerio de Minas y Energía y la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricos (CEBH), en su momento. Se rectificó la medida, se recuperó el nivel normal y nunca más se volvió a incurrir en semejan “uso y abuso” del agua paraguaya, es decir, entregar gratis nuestra energía al Brasil. Desde el acuerdo del 25 de julio del 2009 –un hecho nuevo– se estableció que el Paraguay puede vender su energía de Itaipú, a través de la ANDE, al mercado brasileño, a precio de mercado. No se entiende, entonces, por qué no se avanzó nada en este punto, luego del golpe de Estado de junio del 2012.

El Paraguay exporta un 80% de su potencia y energía de Itaipú al Brasil –grosso modo– y una cierta merma de producción en el 2014, que fue inferior al 10%, pudo haber hecho caer nuestras exportaciones a un 75% del total que producimos. Si exportamos tanto (4 a 3 veces lo que consumimos), ¿por qué nos faltaría energía? ¿Por qué tendríamos que utilizar la reserva estratégica del agua que está en el embalse de Itaipú? Tal razonamiento no resiste la más mínima lógica.

Utilizar el agua que está en el embalse de Itaipú, produciendo descensos y ascensos bruscos de su nivel, no es conveniente, pues se acelera el proceso de erosión, arrastre de sedimentos y colmatación del embalse, acortándose la vida útil del embalse, de Itaipú misma (pues es muy costoso des-colmatar un embalse). ¿Por qué estaríamos interesados en reducir la vida útil de nuestra principal riqueza natural en explotación y, encima, sin recibir nada a cambio?

La ANDE, al contratar potencia de Itaipú, debe prever –aún en las peores circunstancias hídricas– qué energía obtendrá con la potencia contratada. Además, según NR N° 5 del 26 de abril de 1973, tiene un margen de 10% en la contratación de potencia (que implica energía). Al Paraguay no puede faltarle energía eléctrica, porque exporta entre el 75 y 80% de lo que dispone en Itaipú, lo mismo que a Arabia Saudita, aumente o no su exportaciones, no puede faltarle petróleo.

Lo concreto es que las aguas del embalse de Itaipú son binacionales y que es el Brasil, por la aguda escasez de energía que padece, el interesado en utilizarlas cuando se presenta una crisis, y que puede elevar el precio de la energía por encima de 1.000 US$/MWh, incluso (nos pagan apenas 9 US$/MWh). Si el Brasil es el interesado, ¿por qué no cobrarle lo que le cobra Argentina, o lo que le cobran las propias centrales térmicas brasileñas, propiedad de transnacionales, la mayoría de ellas? Que le cobremos el precio de mercado por nuestra energía del embalse es un negocio redondo para el Brasil: dispone a costo cero de su propia energía del embalse (el 50%) y, así, le resulta la totalidad de la energía del embalse a mitad del precio de mercado, aún cuando el Paraguay le venda su parte a precio de mercado. Al Paraguay, recalquemos, no puede faltarle energía, salvo que el que programe/contrate la potencia y energía de Itaipú (la ANDE) sea incompetente.

Cartes, desde el 2013, rompió una línea de defensa de la soberanía que se había afianzado enormemente en julio del 2009 y que se había hecho respetar –como bien lo recuerdan los técnicos paraguayos de Itaipú– cuando hacia el 2011 Brasil quiso utilizar la energía paraguaya del embalse de Itaipú y el gobierno nacional le exigió un precio de mercado. En resumen, se debe recuperar la línea de defensa de la soberanía nacional, que además nos dará importantes ingresos (que en el artículo anterior los calculamos en 600 millones US$, como mínimo) ***.

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