Brasil celebra el día del agua sumergida en una severa crisis hídrica

Brasil se sumergió hoy en las celebraciones del Día Mundial del Agua mientras el sureste del país atraviesa una de las peores crisis hídricas de su historia y que tiene su foco en el estado de Sao Paulo, el más poblado.

Diferentes actos fueron organizados durante todo el día en la capital paulista para concienciar a la población sobre la importancia del agua y reclamar al Gobierno de Sao Paulo más transparencia frente a la crisis hídrica que atraviesa el estado.

Los actos marcados este domingo ponen el acento en la situación paradójica que se ha apoderado de la vida de millones de brasileños, algunos de los cuales sufren racionamiento de agua, mientras sienten los estragos de las inundaciones causadas por las lluvias veraniegas en Sao Paulo.

“En este momento en que Brasil se moviliza por los escándalos de corrupción y los problemas en la economía, es importante que la cuestión del agua no sea puesta en un segundo plano”, afirmó en un comunicado Marussia Whately, coordinadora de la Alianza por el Agua, grupo que reúne más de cuarenta organizaciones de la sociedad civil.

Conferencias con especialistas, exposiciones, debates, seminarios y marchas fueron convocadas a lo largo del día por la Alianza por el Agua para profundizar la comprensión de los ciudadanos sobre la crisis hídrica.

Los expertos atribuyen la crisis hídrica a una falta de gestión por parte del Gobierno regional, la cual comenzó a ser visible el pasado año, cuando una sequía afectó a Sao Paulo y otros estados del sureste del país.

La situación hídrica llevó al Gobierno de Sao Paulo a adoptar medidas como la oferta de beneficios para quien ahorre en el consumo de agua, multas por desperdicio del líquido o aumento no justificado de su uso y reducción en la presión.

Esta coyuntura ha dejado algunos barrios con falta de abastecimiento incluso hasta por 19 horas por día y ha provocado continuadas protestas en la sociedad civil, algunas de las cuales denuncian los descuentos en la cuenta de agua de los que supuestamente se benefician más de 500 grandes empresas.

Pero más allá de Sao Paulo, los estados de Minas Gerais, Río de Janeiro y Espírito Santo, donde se concentran la mayoría de industrias brasileñas, también están sintiendo las consecuencias de la crisis hídrica.

Dado que la fuente principal de energía de la economía más grande de Latinoamérica es la hidroeléctrica, algunos sectores de la industria brasileña mostraron su preocupación ante el temor de un posible racionamiento energético, una hipótesis que de momento es descartada por las autoridades.

Las precipitaciones de los últimos meses han dado un empuje a los principales embalses del estado de Sao Paulo, pero a pesar de las intensas lluvias los reservorios siguen en mínimos históricos.

El sistema de embalses Cantareira, el mayor de Sao Paulo y responsable del suministro de agua para 6,5 millones de personas -un tercio de la región metropolitana- registró el verano más lluvioso desde 2011, aunque sigue operando con el 16,5 % de su reserva técnica, considerada como “volumen muerto”.

Esta situación ha hecho saltar las alarmas ante la entrada de otoño y el fin de la estación lluviosa, que no volverá hasta el próximo octubre. EFE

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