Suecia abre su primer caso de crimenes de guerra en relación con el conflicto sirio

El pasado jueves 26 de febrero de 2015, la justicia sueca condenó a Mouhannad Droubi, un antiguo miembro de las fuerzas rebeldes sirias, a cinco años de cárcel por crímenes de guerra al infligir graves sufrimientos a un prisionero de guerra durante el conflicto en 2012. Droubi, de nacionalidad siria, había olvidado su país solicitando asilo en Suecia, el cual le fue finalmente concedido en 2013.

Ante la pregunta de si Suecia es competente para juzgar este tipo de casos, hay que decir que no había ningún vínculo de conexión entre el hecho delictivo, la nacionalidad del autor o la víctima con Suecia, más allá de su actual presencia en territorio sueco. El delito que se le imputa, se cometió fuera del territorio sueco, contra una persona sin ciudadanía sueca. Es decir, no existe ningún elemento de conexión y por tanto estamos ante un caso típico de Jurisdicción Universal. Al principio, la Fiscalía abogó por la expulsión. No obstante, el tribunal se pronunció a favor de su detención.

En este sentido, y según los criterios clásicos de jurisdicción, los fiscales suecos no podrían haber activado los resortes judiciales que dieron pie a un proceso en Södertörn. Sin embargo, los tratados internacionales ratificados por Suecia contemplan la aplicación de la Jurisdicción Universal para ciertos delitos internacionales, entre ellos, los crímenes de guerra. Esto es porque la gravedad de estos crímenes es de tal mágnitud que, para evitar la impunidad, cualquier Estado puede y debe procesar a las personas imputadas por dichas atrocidades.

Históricamente, el Gobierno sueco ha sido bastante prudente a la hora de aplicar su artillería jurídica contra criminales de guerra. En este sentido, no ha dudado en recordar lo contemplado en el Capitulo XXXV de su Código Penal en relación con el régimen de prescripciones para evitar el enjuiciamiento de criminales de guerra de la Segunda Guerra Mundial que residían en Suecia. Sin embargo, a partir de la reforma de la legislación sueca en 2014, la prescripción ya no es aplicable para los delitos internacionales.

El Capitulo XXII del Código Penal Sueco establece en qué casos sus tribunales gozan de jurisdicción, como por ejemplo aquéllos en los que se atenta contra el derecho humanitario. Recientemente, la legislación sueca sobre jurisdicción y responsabilidad por delitos internacionales fue modificada por la ‘Ley sobre la Responsabilidad Penal por Genocidio, Crímenes de Lesa Humanidad y Crimenes de Guerra’ que entró en vigor en mayo de 2014. Esta ley fue el resultado de los trabajos de análisis del Derecho internacional dirigido por una Comisión Especial en 2002. La nueva ley complementa la Sección 6 del Capítulo XXII arrogándose competencias en jurisdicción universal en casos de violaciones del derecho internacional humanitario. Desde 2014, la Jurisdicción Universal se puede aplicar por genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra que, como se ha indicado, ya no están sujetos a prescripción.

Por consiguiente, para haber podido enjuiciar con éxito al acusado sirio, los fiscales suecos tuvieron que demostrar que los actos cometidos constituyeron una violación grave de los tratados de Derecho internacional humanitario que, en este proceso, se trató de posibles torturas, vejaciones o lesiones contra una persona que gozaba de una protección especial bajo el Derecho internacional (en este caso, un prisionero de guerra).

El proceso supuso el primer caso de Jurisdicción Universal iniciado en Suecia en relación con el conflicto sirio. Además, en esta ocasión, el juicio llegó a buen puerto sorteando todos los posibles obstáculos procesales y concluyó con un veredicto de culpabilidad contra el acusado. En este sentido, representó la primera sentencia basada en la Jurisdicción Universal pura por crimines de guerra en Suecia.

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