Las necesidades y urgencias que tiene Asunción obligan a estructurar fondos de inversiones, tanto con inversores paraguayos como extranjeros, con enfoques de rentabilidad, sistemático, y de largo alcance para ir […]


Las necesidades y urgencias que tiene Asunción obligan a estructurar fondos de inversiones, tanto con inversores paraguayos como extranjeros, con enfoques de rentabilidad, sistemático, y de largo alcance para ir resolviendo los desafíos de la Ciudad. Aunque sean importantes, y hoy estén mal utilizados, debemos admitir que faltan más recursos para colocar a la Capital como una de las mejores del mundo.

Tenemos la oportunidad para generar la revolución urbanística, social y cultural en Asunción. Las condiciones están dadas, tanto a nivel local como en el mundo exterior. Saquemos provecho a las circunstancias favorables y encaremos la acción que solucione el fondo de la realidad, que actualmente acogota y genera un stress ciudadano. Este es el momento para enfocar acciones grandes y en las que seamos parte de las soluciones definitivas, no de la problemática de siempre.

Este el momento para ejecutar una solución transversal atacando una causa que trae como secuelas varios males. El tiempo es ideal para buscar soluciones de fondo para reivindicar históricas deudas, como por ejemplo la mala calidad de vida de los compatriotas que viven en las zonas ribereñas. Por ello y para ellos debemos construir verdaderos polos poblaciones, con las comodidades que la sociedad actual tiene para todos, obviamente, también para los sectores vulnerables.

Siento que algunas personas antes de reflexionar sobre la conveniencia de hacer algo radical, lo primero que dirá es que es imposible hacer algo diferente. Pondrá como excusa que no existe el dinero, que no hay disposición presupuestaria, discutirá el orden entre las urgencias y las prioridades y sumarán otros tantos pretextos. Sé que hay dinero, lo que más hay en el mundo es dinero.

Paraguay está, en poco tiempo, en condiciones de estructurar fondos de inversiones para generar toda una revolución en Asunción. Mejoremos la autoestima, pensemos en grande y provechemos la ocasión para iniciar, ahora, una transformación social, cultural y urbanístico, de una buena vez.

Estoy convencido que este es el momento para iniciar la revolución social, urbanística y cultural por el bien de la Asunción. Que los técnicos hagan los estudios respectivos; que incluso ya existen, habilitemos el dinero, encontremos los lugares para construir los polos urbanísticos, que pueden ser en bloques de departamentos, rodeados de parques, centros educativos y sanitarios. Seamos serios: hagamos algo serio, no sólo por el bien de los sectores vulnerables, sino por el bien de todos/as los asuncenos/as.

La cantidad de dinero que gasta el Estado en auxilios multiplicado por el costo social de mantener villas miserias, más el riesgo de todo tipo enfermedad que giran sobre toda la ciudadanía es superior al costo de inversión que debe hacerse de una vez para siempre. Hagamos la costanera, de punta a punta. Protejamos el cauce natural del río Paraguay. Asunción debe cuidar a los grupos vulnerables, nosotros debemos cuidar la ciudad; hagamos urbanidad e iniciemos esa ciudad sana, limpia y digna para todos. No es cuestión de dinero, sino de actitud, de ambición, de autoestima, y liderazgo para cambiar de cuajo, para bien de todos y todas, nuestra querida Asunción.