En el tráfico o mientras se nos van las horas

Ingeniera Industrial, ex Viceministra de Minas y Energía (2010-2012), docente universitaria, asesora y consultora en temas de energía e industria

Hace 15 a 20 años, llegar de Sajonia a San Lorenzo en micro llevaba cincuenta minutos. No es una leyenda, aunque parezca increíble. Hoy podés tardar sin problemas de una hora cincuenta minutos a dos horas y media si vas en horario pico.

Es que las entradas y salidas de la ciudad no dan más. Y lo sufrimos todos. En mi caso, que utilizo tanto el transporte público como el auto, veo que nadie se salva de las larguísimas colas, el peligro de accidentes y la pérdida de tiempo.

Entonces mejorar el tránsito debería unirnos también a todos, como estamos unidos en esa desgracia de perder en promedio 2 horas de nuestra vida todos los días sólo en transporte. También el país pierde Producto Interno Bruto, pues se gasta combustibles y horas que podrían ser productivas.

Tenemos el mundo en un teléfono, pero no podemos cruzar rápido la ciudad. ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué el desarrollo tecnológico mundial no nos llevó a un mejor tránsito también?

 

La especulación inmobiliaria

¿Cómo puede ser que haya tantos edificios semivacíos y abandonados en el microcentro de Asunción y sus barrios cercanos mientras la gente viaja horas y horas para venir a trabajar a la ciudad?

Una forma sencilla, económica y muy eficiente energéticamente, de resolver este problema es que la gente viva cerca de su trabajo y su mundo a un costo accesible. Mientras en Paraguay mande la especulación inmobiliaria y sigamos aceptando que muy pocos acaparen muchas propiedades urbanas, expulsando a la gente de Asunción, seguirán las colas y embotellamientos.

 

El monopolio privado del transporte público

¿Monopolio privado? ¿De un servicio público? El monopolio está prohibido en nuestra Constitución (Art. 107°), que además garantiza el libre tránsito (Art. 41°).

Como los sistemas de transporte de por sí son monopolios naturales –“un monopolio natural es un caso particular de los monopolios en el cual una empresa puede generar toda la producción del mercado con un coste menor que si hubiera varias empresas compitiendo” – sólo la regulación estatal puede humanizar este monopolio y evitar los abusos del sector privado, que no hace falta describirlos, los vivimos a diario, ¿verdad?

Colocar buses municipales o estatales como hicieron en Curitiba, que realicen los mismos itinerarios y que “compitan” en calidad y costo con los privados; implementar el metrobús Asunción-San Lorenzo y el tren de cercanías Asunción-Ypacarai bajo control estatal, crear nuevas líneas de trolebuses; desarrollar las bicisendas, son medidas imprescindibles si queremos mejorar nuestra calidad de vida. Tampoco se debe descartar revertir al Estado las concesiones, como en su momento se hizo con los tranvías y el ferrocarril, ante la ineficiencia privada.

Los usuarios de vehículos particulares también se beneficiarán: un micro confortable puede sacar de las calles 25 vehículos, un tren 250 y un metrobús 50. Como en Corea del Sur, donde el horario pico es sábado de tarde: para recrearse, la gente saca sus coches. Entre semana, la opción más usada es el transporte público, de excelente calidad y enteramente estatal.

 

Muchos contra pocos en desigual batalla

¿Se podrá ganar la mano a la especulación inmobiliaria y a la mafia empresarial de transporte? El mundo nos demuestra que sí se puede. Ojalá no tardemos mucho, ¿se imaginan con dos horas más todos los días de su vida?

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