Cansancio del público le juega en contra a Kings of Leon

Kings of Leon, un grupo que a pesar de su corta carrera hace gala de una extraordinaria madurez musical, cerró hoy la quinta edición del Lollapalooza Chile con una actuación en la que el cansancio de un publico que llevaba acumuladas muchas horas de rock le jugó en contra.

Cansancio del público le juega en contra a Kings of Leon

El cuarteto creado a comienzos de la década pasada por los hermanos Caleb (vocalista), Jared (bajista) y Nathan Followill (baterista) y su primo Matthew Followill (guitarrista) era una de las actuaciones más esperadas del festival, junto con Jack White, Robert Plant y Smashing Pumpkins.

Pero la misión de bajar el telón de un festival que este año ha reunido a 70 bandas no siempre es fácil de cumplir, como este domingo comprobaron los cuatro músicos de Nashville, que en 2003 publicaron su primer trabajo, un extended play titulado “Holy Roller Novocaine”.

Como viene siendo habitual en sus últimos conciertos, abrieron fuego con “Supersoaker”, el primer sencillo de su sexto y último álbum, “Mechanical Bull (2013), con el que fueron nominados a los premios Grammy por tercera vez.

La contundencia con la que arrancaron hacía suponer que el de esta noche iba a ser un potente show de rock alternativo

Desde su álbum debut “Youth And Young Manhood” (2003), Kings of Leon destila una mezcla de blues, rock sureño y country que recuerda a grupos como The Eagles, The Band y Lynyrd Skynyrd, pero en versión enérgica, aunque su evolución posterior les vincule incluso con el sonido de U2.

Y sobre el escenario se entregan con pasión a hacer lo que saben, rock de 24 kilates, música interpretada con pulcritud. Sin aspavientos, ni guiños de falsa complicidad ni comentarios ocurrentes.

Quizás por influencia de la educación religiosa que recibieron de pequeños (su padre era predicador y Caleb siempre luce un crucifijo al cuello), quizás por la idiosincrasia propia del sur de los Estados Unidos, lo cierto es que The Kings of Leon poco o nada tienen que ver con la pose de las rock stars.

Pero en la era de la tecnología multimedia y la mercadotecnia eso parece no ser suficiente. La austeridad del rock al viejo estilo le pasó factura el sábado a Billy Corgan y su nueva formación de Smashing Pumpkins y hoy parecía que iba a canibalizar a la banda de Tennesse.

Pero apareció “Use Somebody” para salvar la noche. Si el tema más exitoso de la historia del cuarteto, incluido en su cuarto disco “Only by the Night” (2008), fue premiado con tres Grammy y versionado por artistas como Paramore, Matisyahu y Lorde, los fans chilenos no iban a despreciar semejante regalo.

Y aunque el concierto languideció por momentos, con un público que en vez de bailar, se mecía o contemplaba reposadamente lo que ocurría sobre el escenario, en la parte final volvieron a la carga.

“¡Gracias por venir a vernos!”, clamó Caleb Followill antes de dar paso a un bis en el que interpretaron “Crawl” y “Black Thumbnail” antes de cerrar con la sutil “Sex on Fire”.

Tal vez les faltó “Wasted Time”, el sencillo con el que en 2003 debutaron con el sello RCA y que estaba incluido en su primer EP “Holy Roller Novocaine”; tal vez, debían haber tocado “Radioactive”, el primer sencillo de su quinto álbum, “Come Around Sundown” (2010) (2010), con su sonido pop y su coro gospel.

O tal vez si se hubieran subido al escenario unas horas antes, habrían podido demostrar que su directo es mucho más sincero y valioso que la pirotecnia musical de tanto advenedizo que anda suelto. EFE

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