La minoría árabe de Israel acude unida a las urnas en busca de la integración

La minoría árabe de Israel, constituida por más de 1,6 millones de habitantes, acudirá el próximo martes a las urnas en una coalición histórica que busca una mayor influencia en el Parlamento israelí y equiparar sus derechos a los de la mayoría judía.

La oficialmente llamada “Lista común”, que reúne a demócratas, nacionalistas e islamistas de cuatro partidos, se ha convertido en la esperanza de miles de árabes-israelíes ya que, según los sondeos, obtendría entre 12 y 13 escaños, lo que la convertiría en la tercera o cuarta fuerza política de la Knéset (Parlamento).

“Nuestro mensaje es uno de asociación para todos los sectores débiles, sin diferencia de religión, nacionalidad o sexo. De asociación entre todos aquellos que aspiran a una paz verdadera, a la igualdad y la justicia social”, defiende en esta campaña Aiman Ode, líder de esta nueva coalición de izquierdas.

Constituida a finales de enero después de titánicos esfuerzos para conciliar ideologías tan dispares como la religiosa del Movimiento Islámico y la secular del frente izquierdista judeo-árabe Hadash, la nueva coalición ha sido producto curiosamente de lo que Ode considera “un proceso de deslegitimación de la población árabe” de Israel.

“El incremento en la barrera electoral (para acceder al Parlamento, de 2% a 3,25%) tenía el objetivo de neutralizar la influencia de los partidos árabes, que estaban representados por pequeñas formaciones”, explica sobre esta iniciativa legal impulsada por la derecha nacionalista la pasada legislatura.

Ode agrega que fue entonces cuando se produjo el “milagro” porque “los árabes se negaron a caer en la trampa” y ser marginados por una mitad de la sociedad israelí “cada vez más derechizada y racista”.

La fuerza de la nueva coalición depende en gran medida del índice de participación de la comunidad árabe, que en las pasadas elecciones de 2013 fue de sólo el 54%, 13 puntos porcentuales menos que el promedio nacional.

“Bendecida” por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, con quien diputados de la formación se reunieron antes de anunciar el acuerdo de coalición, la “Lista Común” representa sobre todo a los palestinos que quedaron dentro del territorio reconocido de Israel en 1948, alrededor del 90% de las distintas minorías de origen árabe.

Se trata de un colectivo que, a lo largo de las últimas seis décadas, ha pasado por varias fases en su deseo de integración en la sociedad israelí, en la que en teoría disfruta de plenos derechos legales pero en la práctica es a menudo discriminada.

“La discriminación más simple comienza en el trato diario, y quizás el ejemplo más elocuente es en el aeropuerto, donde un árabe es tratado inmediatamente como un sospechoso”, dijo a Efe Wadie Abu Nasser, analista político de Haifa y propietario de una empresa de relaciones públicas.

Además, recuerda, las estadísticas oficiales hablan por sí solas y reflejan con claridad que la minoría árabe recibe menos presupuestos para proyectos municipales, menos autorizaciones para construcción de vivienda -en sí mismo un titánico problema nacional-, y menos financiación pública para incentivar la excelencia escolar.

“No, no es fácil ser árabe en un país judío, donde muchas de sus leyes conceden un igualdad que es sólo parcial, por ejemplo en todo lo relacionado con la distribución de tierras públicas, o en el hecho de que se defina como un Estado judío”, subraya.

Concentrados en el desierto del Négev y la Galilea, y en menor medida en Haifa, Tel Aviv-Yafo y Jerusalén, la comunidad árabe-israelí se ve afectada por uno de los índices de pobreza más altos del país, sólo inferior al de la ultraortodoxa judía.

En esta coyuntura, el 77% de los árabes-israelíes quiere que la “Lista común” de prioridad en su agenda a “los problemas económicos y sociales de la comunidad”, y sólo un 16% aboga por priorizar la resolución del “conflicto con los palestinos”, según un sondeo del Instituto StatNet, especializado en esta comunidad.

El 7% restante cree que ambos problemas deben recibir igual atención.

Más sorprendente es aún el decisivo apoyo (71%) que los encuestados dieron a la posibilidad de que la nueva coalición se integre -por primera vez en la historia política local- en una coalición de gobierno, posibilidad a la que sólo se opuso el 13%.

El 16% restante cree apropiado que dé su voto para impedir que la derecha nacionalista llegue al poder pero sin formar parte del Ejecutivo, en coincidencia con el planteamiento de sus dirigentes políticos.

La pregunta de si los árabe-israelíes deben apostar por la plena integración en Israel es un debate harto conocido, señala Abu Nasser, quien asegura que “la población es mucho más pragmática que su liderazgo” y los diputados de la nueva coalición deberán demostrar que se preocupan por su bienestar para ganarse la confianza del electorado. EFE

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