NASA lanza una misión pionera para estudiar el campo magnético de la Tierra

La agencia espacial estadounidense (NASA) lanzó hoy con éxito una misión pionera de dos años y 1.100 millones de dólares para estudiar la interacción del campo magnético de la Tierra con el de otros cuerpos celestes, como el Sol.

El lanzamiento tuvo lugar a las 22:44 hora local (02:44 hora GMT del viernes) desde las instalaciones de la NASA en la base de Cabo Cañaveral, en Florida.

Los cuatro observatorios espaciales idénticos que componen el Sistema Multiescala Magnetosférico (MMS), partieron a bordo de un cohete Atlas V.

“Los responsables de la misión esperan recibir la confirmación del despliegue exitoso de los cuatro artefactos espaciales alrededor de las 00:29 hora local (04:44 hora GMT del viernes)”, explicó la NASA en una nota.

La misión comenzará a enviar datos a la tierra en septiembre y está previsto que esté en funcionamiento durante dos años, aunque la NASA no descarta ampliar su vida útil.

La misión proporcionará la primera vista tridimensional de la reconexión magnética de la Tierra con el Sol, un proceso que ayudará a entender cómo se conectan y desconectan los campos magnéticos en el universo.

Los científicos esperan obtener datos sobre la estructura y dinámica de la energía que intercambian los campos magnéticos cuando se encuentran, momento en el que se produce una liberación explosiva de energía.

Los cuatro artefactos espaciales, equipados con sensores de alta precisión, volarán simultáneamente en formación, a una distancia de unos 10 kilómetros unas de otras, para que la combinación de sus datos permita tener esa visión tridimensional.

La misión MMS utilizará la magnetosfera de la Tierra como un laboratorio para estudiar, además de la reconexión magnética, otros dos proceso fundamentales como la aceleración de partículas energéticas y la turbulencia.

Esta misión también será clave para entender cómo afecta este intercambio energético a los fenómenos meteorológicos espaciales y su efecto sobre los sistemas tecnológicos modernos como las redes de comunicaciones, de navegación GPS y las redes de energía eléctrica.

La reconexión magnética produce fenómenos como las auroras que se ven en los polos cuando el viento solar penetra en nuestro “escudo protector” y las partículas de energía liberadas entran en el campo magnético de la Tierra.

La nave espacial MMS incluye 100 instrumentos, 25 en cada unidad, que han sido construidos con sensores con gran capacidad que les permitirá hacer mediciones cien veces más rápido de lo posible hasta ahora.

Cada uno de los cuatro artefactos octogonales pesa 1.250 kilogramos y mide aproximadamente 4 metros de diámetro y 1 metro de altura.

Una vez en órbita, los componentes de la misión MMS se situarán a distancias variables en la magnetosfera para hacer las mediciones con la resolución suficiente para medir las características de los eventos de reconexión en curso a medida que ocurren.

“Después del lanzamiento, las naves espaciales giratorias desplegarán sus sensores electromagnéticos, ubicados en los extremos de los largueros con cables que tienen hasta 60 metros de largo”, dijo Craig Tooley, jefe del proyecto MMS, en el centro Goddard.

“Cuando se encuentran completamente extendidos, los sensores son tan anchos como un campo de béisbol”, añadió.

“Con MMS tendremos la oportunidad de ver por primera vez la reconexión magnética desde dentro, justo mientras ocurre”, señaló en una nota Jim Burch, vicepresidente de la División de Ingeniería y Ciencia Espacial del Instituto de Investigación Southwest y principal investigador de la misión.

Burch destacó además la importancia de este proyecto “para la investigación de la fusión nuclear, donde la reconexión magnética ha demostrado ser un serio obstáculo para aprovechar esta fuente potencial de energía”. EFE

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