Suspenden protección de la Gran Barrera, según activistas

Australia no está haciendo todos los esfuerzos necesarios para proteger a la Gran Barrera de Coral, denunció hoy un grupo de organizaciones ecologistas ante el Comité de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Suspenden protección de la Gran Barrera, según activistas

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, siglas en inglés) y la Sociedad de Conservación Marina presentaron un informe ante esa instancia de la ONU, informa la “Agencia Australia de Prensa”.

Los activistas buscan que el Gobierno australiano destine unos 382 millones de dólares (354 millones de euros) más durante los próximos cinco años para evitar que la contaminación dañe al lugar y que se prohíba el vertido de material de dragado.

En la actualidad, el Ejecutivo del país oceánico y del estado de Queensland destinan unos 153 millones de dólares (142 millones de euros) anuales a la protección de la Gran Barrera de Coral, recordó la fuente.

Los ecologistas también piden que se aporten recursos adicionales y se aumenten los poderes de la Autoridad del Parque Marino de la Gran Barrera de Coral, un lugar situado en el noreste de Australia y que fue declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1981.

El Comité de Patrimonio de la Humanidad deberá decidir este año si incluye a la Gran Barrera de Coral en la lista de lugares en Peligro, una decisión que aplazó a mediados de 2014 para darle la oportunidad al Gobierno australiano de demostrar que está adoptando las medidas para mejorar la salud de esta zona.

“Sin un nuevo compromiso el estatus de la Gran Barrera está en peligro”, aseguró el director ejecutivo de WWF-Australia, Dermot O’Gorman, en declaraciones citadas por la AAP.

En marzo del 2012, la coordinadora de una misión de la Unesco en Australia, Fanny Douvere, advirtió de que el aumento de la actividad minera ponía en peligro la Gran Barrera de Coral.

Los proyectos sobre la mesa para la construcción de zonas portuarias como parte de la expansión del sector exportador minero implicarían el dragado de aproximadamente 51 millones de metros cúbicos de suelo oceánico.

Gran parte del dragado, junto a la contaminación de las cuentas por los fertilizantes y sedimentos provenientes de la agricultura, degradan la calidad de las aguas y afecta al ecosistema, además de provocar la proliferación de coronas de espinas.

El Gobierno australiano impulsa un plan para recuperar en 2015 todo el esplendor del lugar a través de la limpieza de las aguas y erradicar la plaga de estrellas que se alimentan de los corales.

La salud de la Gran Barrera, que alberga 400 tipos de coral, 1.500 especies de peces y 4.000 variedades de moluscos, comenzó a deteriorarse en la década de 1990 por el doble impacto del calentamiento del agua del mar y el aumento de su acidez por la mayor presencia de dióxido de carbono en la atmósfera. EFE

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