45% de colombianos cree que maltratadas que no se separan es porque les gusta

Colombia tolera ahora menos la violencia contra las mujeres, pero persisten indicadores preocupantes como que el 45 % de los colombianos cree que aquellas que son golpeadas no se separan porque “les gusta”, según un sondeo gubernamental publicado con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra hoy.

La encuesta, liderada por la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, con apoyo de ONU Mujeres y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), muestra que entre 2009 y 2014 disminuyó “significativamente” la tolerancia de los colombianos frente a la violencia contra la mujer, aunque persisten algunos indicadores preocupantes.

Entre esos indicadores se cuenta, por ejemplo, que un 45 % de los colombianos considera que las mujeres que siguen con sus parejas tras ser golpeadas no se separan porque “les gusta” padecer esa situación, aunque esa cifra se redujo desde un 49 % en el periodo de estudio.

Es una creencia que en Colombia tiene consecuencias trágicas: solo durante 2014 fueron asesinadas 1.007 mujeres y se registraron 37.881 agresiones contra ellas en el ámbito de la pareja, así como 16.088 casos de violencia sexual.

Y en estos datos, aportados por el Instituto Nacional de Medicina Legal (INMLCF), juega un papel fundamental la tolerancia de la sociedad, según la encuesta, que indica, asimismo, que pese a que ha habido avances en cuanto a la concienciación, los prejuicios resisten.

“Cuando los hombres están bravos es mejor no molestarlos”, dice el 66 % de la sociedad; “las mujeres que se visten de manera provocativa se exponen a que las violen”, sostiene el 37 %, y, si hay algún tipo de violencia contra la mujer, el 78 % de los encuestados opina que “la ropa sucia se lava en casa”.

Además, el 19 % cree que “una buena esposa debe obedecer a su esposo así no esté de acuerdo”, el 18 % afirma que “los hombres de verdad son capaces de controlar a sus mujeres” y el 24 % piensa que “las mujeres que se meten con hombres violentos no se deben quejar de que las golpeen”.

En Colombia, si hay un atropello que genere prejuicios es la violencia sexual, que muchas mujeres no denuncian o ni siquiera cuentan en su entorno para no ser juzgadas y censuradas.

Es el caso de Marcela, quien prefiere no dar su nombre verdadero ni su localización por temor a represalias.

Marcela abandonó su pueblo en 1999, cuando, embarazada de ocho meses, sufrió en menos de una semana una violación masiva y el asesinato de su pareja a manos de guerrilleros.

Malherida y enferma se refugió con otras mujeres víctimas del conflicto armado en un remoto lugar donde cosechó maíz y guardó silencio hasta que fue capaz de hablar de casi todo.

“En ocasiones me reservo la violación porque pienso que haber sido violada embarazada es algo que impacta tanto que creo que de pronto me vayan a rechazar incluso mis hijos al pensar que son producto de la violación”, dijo a Efe.

Ahora, con el apoyo de varias organizaciones internacionales, sale adelante y relata su caso, marcado por la sensación de sentirse permanentemente marginada por la sociedad, que le sigue “estigmatizando” al referirse a ella como “desplazada”.

Para derribar esta y otras barreras acaba de presentarse la Alianza Nacional de Mujeres Libres de Violencias, que busca unir a organizaciones e individuos de todo el país para alzar la voz de las colombianas y modificar el imaginario de la sociedad./EFE

Ningún Comentario

Deja un comentario