Militares y FARC comenzarán a debatir el fin del conflicto

Las negociaciones hacia la paz entre el gobierno colombiano y la organización dieron en La Habana, Cuba, un paso más al recibir la visita de un grupo de altos mandos militares que sostendrán un inédito encuentro cara a cara con la guerrilla para comenzar a definir propuestas de un alto el fuego bilateral y definitivo.

La delegación, conformada por cuatro generales y un contraalmirante, se incorporó hoy a los diálogos de paz en Cuba, donde hasta el próximo sábado intercambiará con la guerrilla en la denominada Subcomisión de Fin del Conflicto, que funciona en paralelo a la mesa de negociación.

Esa subcomisión técnica fue instalada en agosto pasado con representantes de ambas partes con el propósito de perfilar los detalles sobre asuntos tan delicados como el fin de las hostilidades, la entrega de las armas, la desmovilización de la guerrilla y su tránsito a la vida civil.

Con la adhesión de altos mandos de la Fuerza Pública con experiencia sobre el terreno, la subcomisión queda reforzada y está previsto que esta se reúna los tres últimos días de cada ciclo para buscar avances concretos en un tema que cada vez más inminente para la mesa, que trabaja ahora para cerrar el punto referido a la reparación de las víctimas.

Se trata de los generales del Ejército, Martín Fernando Nieto y Alfonso Rojas Tirado; el general del Aire Oswaldo Rivera; el contraalmirante de la Armada Nacional Orlando Romero, y el general de la Policía Nacional Álvaro Pico, ninguno de los cuales ofreció hoy declaraciones a la prensa.

El general Javier Flórez es quien encabeza la subcomisión por la parte gubernamental, mientras que, por el lado de las FARC, la lidera Milton de Jesús Toncel Redondo, alias Joaquín Gómez.

La delegación de paz de la guerrilla tampoco se manifestó hoy sobre el inicio de estos intercambios con los altos mandos militares, aunque sí divulgó un comunicado en el que propone modificar aspectos del acuerdo general que rige el proceso de paz, justamente en el punto referido al fin del conflicto.

Según las FARC, la hoja de ruta del proceso dispuesta por las partes en agosto de 2012 no debe ser “letra muerta”, sino recoger aspectos de la realidad colombiana y de los mismos debates de la mesa, por lo que han propuesto añadir una referencia sobre las responsabilidades de la fuerza pública.

“Establecidas las correspondientes responsabilidades de los miembros de la fuerza pública que han actuado al margen de la ley en cumplimiento de órdenes superiores, en relación con el conflicto interno, se estudiarán medidas que faciliten la reconciliación nacional sobre la base de verdad, justicia, reparación integral y no repetición”, indicó la guerrilla.

Por otro lado, también anunció que concluyó la presentación de su paquete de iniciativas sobre los derechos integrales de las víctimas del conflicto colombiano con la propuesta de crear una Comisión de Esclarecimiento y No Repetición, que trabaje de modo independiente por un mínimo de tres años.

En una declaración leída ante la prensa, el guerrillero Fidel Rondón informó que ese paquete será “radicado” en la mesa de conversaciones y publicado en la web de la delegación de paz de las FARC.

Según precisó, con esa idea buscan “generar el instrumento que permita profundizar más en la verdad sobre los hechos del conflicto, sus orígenes, causas y responsables, a partir del informe presentado por la Comisión Histórica del Conflicto”.

La Comisión Histórica del Conflicto Armado y sus Víctimas, conformada por expertos y académicos cuya selección fue consensuada por ambos equipos de paz, trabajó durante cuatro meses para emitir informes “plurales” sobre la historia de la confrontación colombiana y el mes pasado emitió sus documentos finales.

Ahora, con la iniciativa de Cenre, las FARC creen que se podrá “profundizar” en las causas del conflicto y ofrecer “recomendaciones” para “proveer las condiciones de no repetición”.

Además, las FARC pidieron un compromiso de cumplimiento con el informe resultante de esa comisión y otras medidas para la “preservación de la memoria histórica de los movimientos guerrilleros” y el “esclarecimiento del fenómeno del paramilitarismo”.

Las FARC llegan a este punto con el celebrado antecedente de haber declarado una tregua unilateral e indefinida en diciembre pasado, que se ha cumplimentado según diversos observadores.

La presencia de estos altos mandos en Cuba se produce en un momento de creciente apoyo de los colombianos a los diálogos de paz, que aumentó diez puntos en los últimos dos meses hasta alcanzar el 72 %, según una encuesta publicada hoy por la firma Gallup.

También ha cobrado fuerza el respaldo internacional al proceso, que recientemente sumó el aval de Estados Unidos, que ha nombrado a un enviado especial, Bernard Aronson, quien visitó en secreto La Habana el pasado fin de semana y se reunió con las dos delegaciones de paz.

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