Mil maneras estúpidas de morir por culpa de un animal

Hay “1.000 maneras estúpidas de morir por culpa de un animal” y así titula su libro el periodista Isidoro Merino, al que le “divierte y fascina” hablar de la fauna más letal que habita nuestro planeta.

Mil maneras estúpidas de morir por culpa de un animal

Por eso, ha escrito una obra en la que nos recuerda sin piedad que cada año 600 personas son devoradas por los cocodrilos, 800 acaban en la barriga de tigres o leopardos y 125.000 son víctimas de mordeduras de serpientes.

En esta terrorífica introducción, adelanta que en África viven moscas antropófagas que ponen sus huevos en la piel para que sus larvas se alimenten de carne humana y que en Japón “algunas avispas matan a una media de cuarenta personas al año con su picaduras”.
Bellos asesinos

El autor, un incorregible viajero que ha buceado con tiburones ballena en las islas Galápagos y fue atacado por un gorila macho en los volcanes del Congo, ha explicado en entrevista a Efeverde que entre los “asesinos más impensables” que ha descubierto se encuentran es el amoroso Koala y la bella caracola del género conus.

En relación al primero se hace eco de un relato del periodista Kenneth Cook, quien confesaba que odiaba a este animalillo australiano porque en una ocasión uno de ellos estuvo a punto de “arrancarle sus atributos masculinos cuando intentaba bajarlo de un árbol”.

En cuanto a las conus, afirma que muchos son los que han recogido inocentemente durante el viaje de novios en alguna playa de las Seychelles, Maldivas o Bali esas “preciosas y nacaradas conchas sin saber que se juegan la vida”.

Según Merino, los conus guardan un veneno que es un “mortífero cóctel de al menos cien componentes biológicamente muy activos”, que te pueden dejar tieso en apenas segundos.

Para escribir este libro, de 198 páginas, Merino ha recurrido a numerosas obras de los más variados autores, como el “Banquete Humano”, de Luis Pancorbo; “Envenenamiento para animales”, de Arturo Valledor, o “Dangerous marine animals”, de Bruce Halstead.

Dividido en ocho capítulos, la obra, editada por Planeta con papel ecológico está estructurada como una guía en la que se dedica siempre un par de páginas a cada animal asesino: desde la araña bananera que ha llegado a Europa vía Brasil con las exportaciones de plátanos, hasta la Cantárida o mosca española, a la que el autor alude como “el escarabajo que mató a un Rey”.

Y este rey, según Merino, no es otro que Fernando el Católico, que tras quedarse viudo de Isabel, se casó con 53 años con la joven Germana de Foix, de 18, y para dar la talla recurrió al viagra del siglo XVI, que no era otro que el polvo de este pequeño escarabajo de color metálico también conocido como mosca española.

Su principio activo, señala Merino, provoca ampollas en la piel y también es tóxico por vía oral, aunque en dosis muy pequeñas (un miligramo puede ser letal) actúa como vasodilatador y provoca erecciones espontáneas.

Y se cree, concluye el autor, que fue la ingestión de este polvo lo que provocó la muerte por intoxicación del histórico antecesor dinástico de nuestro actual Rey, Felipe VI. EFE

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