La web de Ñanduti en el Parque Defensores del Chaco

La riqueza natural que guarda el parque que tiene al Cerro León como símbolo no tiene precio. Nanduti.com.py estuvo en el lugar recogiendo datos que sirven para empezar a desvelar los intereses que se esconden detrás de la ley Wiens.


El Cerro emerge imponente en medio del parque Defensores del Chaco. Podemos verlo en toda su extensión desde el DHC06 de la Fuerza Aerea paraguaya que en minutos aterrizará en el destacamento 2 de Mayo, donde siete militares hacen patria sin matar a nadie.

En el lugar nos esperan representantes de las organizaciones Alter Vida y WWF, los líderes ayoreo Carlos Etacore y Enrique Pebi, los ancianos de la tribu, el secretario del ambiente del Alto Paraguay, un representante de la Seam, el guardaparque Silvino González y el periodista de ABC, Roque González Vera.

Nuestro objetivo de llegar al cerro se frustra. Las ONG subieron ayer y hoy quieren mostrarle al senador Sixto Pereira la alambrada que alguien levantó inmediatamente conocidos los nuevos límites del parque que establece  la ley Wiens, más un yacimiento de yeso pretendida por chinos y taiwaneses.

Nada puede hacer cambiar de opinión a Víctor Benítez, que sube al senador a su camioneta y arranca rumbo al Timane, río que nace en Bolivia y termina en el parque.

Nos tendremos que conformar con la vista aérea (que no está anda mal) y la promesa que nos hace Mónica de pasarnos las fotos que sacaron ayer.

Tras 180 km de polvo y sol llegamos a otro destacamento, el de la 5ta División de Infantería.

Breve presentación y seguimos viaje. Venados y mborevies se atraviesan por el camino.

Luego de casi dos horas y media de viaje llegamos al punto que obsesiona al ambientalista de Alter Vida.

Silvino González nos cuenta que el alambrado apareció justo después que se sancionara la ley que le quita de un plumazo 60 mil hectáreas al parque (De 780 mil pasó a tener 760 mil). El interés que esconde no está demasiado claro para el experimentado guardaparque, pero es evidente que el objetivo tiene mucho de económico y muy poco de científico.

Mientras el grupo de  periodistas, funcionarios y activistas almuerza, entrevistamos al líder ayoreo Enrique Pebi, quien lamenta que parte de su pueblo haya aceptado en su momento salir de los montes condenándose y condenando las futuras generaciones a la miseria y la incomprensión.

Durante la vuelta, Carlitos Etacore y Fidel nos ilustran sobre su cultura, su dios, sus comidas y sus leyes.

Los silvícolas no se ven, pero su presencia es innegable. Los huecos para extraer miel que se pueden observar en la punta de los arboles tienen su sello.

Son las 4 de la tarde. El DHC, pilotos y navegante están listos para emprender el regreso.

El jefe del destacamento no necesita prospección. La información recabada durante el año que lleva “confinado” indica que en el cerro no hay solo piedras “para asfaltar todo el Paraguay” sino minerales, agua dulce, vidrio, piedras preciosas, “gas y petróleo”.

Sin agua y sin señal, él y su pequeño grupo de soldados son todo el Estado que existe al norte de Filadelfia.

Una vez más vemos el cerro desde el aire. En vano tratamos de captar con nuestras cámaras la magia que desprenden sus colores cuando la tarde empieza a caer. El espectáculo no tiene precio.

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