¡Hay que talar a todos los jacarandás!

Doctor en ciencias en agroforestería tropical y director del Centro de Investigación del Chaco Americano en Villa Hayes, donde busca compatibilizar la producción silvopastoril con la conservación y la investigación científica.

Hace pocos días leí sobre un hombre, Fabián Cabrera, que denunció ante la fiscalía la poda de tres eucaliptos en la hermosa ciudad de Villa Florida. Lo sorprendente del caso, es que antes que defender al denunciante, la sección de comentarios del “feisbuk”, no criticaban necesariamente las podas y mutilaciones que realiza el personal de la ANDE y que, casi nunca en nuestro país siguen las recomendaciones técnicas sobre la poda de la árboles (http://www.isahispana.com/), en cambio, lo que sí leí fueron críticas duras, y en contra de los tres eucaliptos: “Totalmente absurda la denuncia (…)” “Deberían talarlos todos (…)” “(…) los eucaliptus estàn catalogados como arboles perjudiciales y peligrosos, absorben toda la humedad, no tienen buenas raices, secan los empastados, secan los humedales (…)” (sic). No coincido con la “satanización” de los árboles por ser exóticos de estos comentarios, ya que parten de una confusión entre la ecología y la arboricultura. Mis razones las expongo más adelante. Existen técnicas bien concretas de poda que espero algún día sean adoptadas por la ANDE y que no implican más que seguir manuales de texto, recomendaciones técnicas y capacitación sobre la forma ideal de manejar el arbolado urbano en conflicto con líneas eléctricas.

 

1) Los eucaliptos no son malos por el hecho de ser exóticos. De lo contrario tendríamos que cortar todos los mangos de origen índico (ese mismo mango cerca de su casa no es necesariamente paraguayo “de origen”), la “lluvia de oro” (Casia fistula, nativa de Asia) y varias otras especies de nuestras ciudades tanto arbóreas como herbáceas que seguramente vemos todos los días y que no las catalogamos como tal. Por ejemplo, las Tradescantias y Callisia de origen mesoamericano; anímese, una búsqueda de imágenes en internet y notará que muchas de las plantas en nuestras ciudades son exóticas ¿Sería buena idea eliminarlas por ello?. Lo que si es malo es ensañarse con un árbol. El punto es que lo exótico no es malo por si mismo, y todos o casi todos tendremos algo de exótico en nuestras vidas, nuestros antepasados, nuestra comida. Por ejemplo, tomamos café de Arabia, comemos maiz de Mesoamerica, (exacto, el chipá guazú tiene un ingrediente exótico) y comemos mangos de la India. Entonces, ¿Por qué no podemos disfrutar de la presencia de un eucalipto en medio de una ciudad calurosa, donde usamos aires acondicionados y manejamos vehículos y tenemos parques y cortamos el césped para ir tras una pelota? Por cierto, las podas mal hechas (o desmoche) comúnmente generan más problemas de ramas débiles con peligro a caer de las que solucionan, además de producir rebrotes que volverán a causar los mismos problemas.  El problema no es podar, si no cómo podar.

 

2) Defiendo la posición de utilizar especies nativas en contextos de restauración ecológica con fines ambientales, de restauración de servicios hidrológicos (humedales), biológicos y obvias pretensiones de recuperación ambiental. Incluso si sólo queremos “hermosear” nuestras ciudades con especies nativas, estoy de acuerdo: ¡Que mejor! Poder tener ciudades, sin basura, con buen servicio de colectivos y encima con árboles exclusivamente nativos  que soporten vivir en las duras condiciones de la ciudad. ¿Pero esto justifica permitir la mutilación de las especies exóticas? Si en realidad hemos llegado al punto en el que podemos reestructurar nuestro arbolado urbano ¿Acaso en vez de destrozarlos no podríamos simplemente eliminarlos (¿sacrificarlos?) y sustituirlos por nuestros tan deseados árboles nativos? ¿Es ésta una prioridad? ¿Justifica la incorrecta tala de los árboles exóticos en las ciudades? Aquí es necesario separar entre restauración de ecosistemas y la arborización de las ciudades, temas muy distintos.

 

3) ¡Matemos a los jacarandás!. Hermosas avenidas y ciudades del mundo están adornadas por la hermosa pero efímera floración del género Jacaranda (en latín se escribe sin acento), cuyo origen americano compartimos con otras naciones pero cuyo nombre hace referencia a un vocablo Tupí-Guarani. Quizás algo de nuestro origen se vería dolido si sabemos que un australiano malinformado, en defensa de sus eucaliptos originarios ha decidido lo mismo en Sidney, defiender la mutilación por ser especies exóticas. Qué diríamos si un sudafricano, en la famosa Pretoria, ciudad de jacarandás dijera “¡Hay que talarlas a todas!”. ¿Qué diríamos, si siguiendo esta línea de pensamiento, decidimos talar a todos los mangos de nuestras ciudades sólo por ser de la India?

 

3 Comentarios

Rafaela Guanes

Rafaela

Muy interesante el artículo ! La acelerada deforestación y los “asesinos seriales” de árboles mal talados están cambiando nuestro clima y nuestra vida. No es posible ignorar estos hechos !

Jan Willem de Roo

Estupendo!

fabian cabrera

Lo mas simpatico del caso es que la fiscalia dice que no son nativas, pero no va sobre el atropello de domicilio que hicieron frente a mi domicilio complice la municipalidad q trabaja sin ningun conocimiento en vez de defender a su contribuyente se hacen del desentendido y dice que la Ande siga cometiendo en Villa Florida atrocidades, obviamente el Intendente tiene un caso en Fiscalia tambien sobre destruccion de arboles para meter una ciclovia…

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