Fraternidad

(En Memoria de Ángel Pérez Pardella Luchessi, Filosofo, Poeta, Hermano y por sobre todas las cosas…un Gran Maestro….)

A veces la madre naturaleza se ensaña y principalmente quienes se ven más afectados son los más débiles. De eso doy fe mientras intento plasmar una reflexión y al mismo tiempo veo las terribles imágenes que llegan desde Paraguay donde los ríos se han desbordado anegando todo a su paso obligando a familias completas a desplazarse en busca de un lugar seco y abrigado.

Todo indica que la tragedia de 1983 se repetirá y no solo traerá la inundación del centro de Asunción sino que también enfermedad, dolor y humillación a los ribereños.

Es aquí donde debería surgir espontáneamente la Fraternidad, término cuya raíz latina frater significa hermano y denota la asociación o agrupamiento de personas estrechamente unidas por un ideal común.

Si bien se entiende que hermanos son los hijos nacidos de la misma madre o del mismo padre, cuando elevamos nuestro punto de mira y concebimos a la humanidad como Hija de la tierra y del Cosmos, es entonces que consideramos hermanos a todos los individuos de la especie.

Por lo tanto la hermandad – el respeto a la dignidad y el valor de otro ser humano- debe ser una parte de nuestras actividades consientes y no solo una expresión retorica que solo pretende embellecer la idea. La Fraternidad es la democracia en acción, es dar a otros los derechos y el respeto que queremos para nosotros mismos.

Un verdadero ser fraterno se caracteriza por una actitud con cualidades tales como: Compasión es decir la capacidad de sentir lo mismo que el otro, a saber la misma pasión (con –pasión), Tolerancia, Animo de servicio, Alegría ante la felicidad del otro y la disposición de eliminar todo sentimiento de superioridad e inferioridad.

Falsa es la actitud que practican ciertos politiqueros y demagogos Paraguayos quienes buscando prestigio suelen aparecer como personas fraternas, verdaderos escaladores sociales quienes utilizan un engañoso sentimiento para facilitar el logro apetecido.

Continuando la idea denominaré “Hermanos Mayores “ a quienes se encuentran en mejor condición y con los medios necesarios para así diferenciarlos de los “Menores” quienes están ahora desprotegidos y con necesidades básicas urgentes. De ninguna forma pretendo hacer una separación en el valor humano sino en el hecho de la capacidad de poder llevar una vida digna.

Los primeros, quienes habiendo recibido la luz y la bendición de llevar un pasar cómodo  deberían unirse en programas de bienestar e instar al sector privado, los medios de comunicación y al gobierno a generar planes de contingencia antes que la situación empeore.

Se dice que la invención más grande de todas las épocas ocurrió hace 2.500 años en Platea, cuando un griego desconocido perfeccionó el método de hacer marchar a los hombres llevando el mismo paso. Cuando se descubrió que se podían organizar y coordinar los esfuerzos de un grupo numeroso de personas con diferentes motivos y diferentes personalidades, de modo que funcionarán como uno, ese día fue cuando empezó la civilización.

Todo paraguayo en estos momentos es un hermano mayor quien debe ir en auxilio de su semejante y entender que la verdadera Fraternidad es trabajar en programas designados para personas que tal vez nunca veamos ni sepamos de ellas o apoyarlos financieramente. Es fácil hacer cosas por nuestras propias familias y seres amados, pero dar al desconocido que tiene necesidad, constituye la verdadera prueba de nuestra caridad y amor por los más desprotegidos.

Uno de los códigos más bellos jamás escritos dice entre otras cosas:

“……Ama a tu prójimo como a ti mismo.
Si haces mal, no esperes bien.
Haz el bien por amor al bien mismo…
…Sé el padre de los pobres;
Cada suspiro que tu rudeza les arranque,
Son otras tantas desgracias que caerán sobre ti…
…Parte con el hambriento tu pan
Y a los pobres y peregrinos cobíjalos; si estuviesen desnudos, cúbrelos
Y no desprecies tu carne en la suya…
…Justo y valeroso, defenderás al oprimido y protegerás la inocencia, sin reparar en los servicios que prestes…
…Escucha siempre la voz de tu conciencia…”

Víctor Hugo Riquelme E.

Santiago – Chile.

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